Creo que ya era hora de sacármelo del pecho,
que después de todo, todo mundo lo sabia,
pero mi mundo jamas se dio cuenta.
Aquí te cuento unas cuantas cosas
que debí contarte cuando estabas aquí
pero que no me atreví,
por aquello de las despedidas.
Tienes que saber
que a mi nunca me importaron los horarios
que los calendarios no estaban en mi vocabulario
pero los días de la semana,
esos si que me tenían bien agarrada,
pero aun así logre zafarme del Domingo,
para estar contigo...
Si supieras que toco mejor la guitarra de lo que aparento,
que lo que pasa es que me ganan las vergüenzas
y las segundas versiones de un encuentro,
tal vez te hubieras puesto a componer conmigo
y no terminaría con una libreta de letras sin melodías.
Si supieras que cuando hablaba de mi pasado
era porque necesitaba que me dijeras que tu serias mi futuro,
y hasta puedo jurar que a veces tu también lo pensaste,
pero me quede perdida en la traducción.
Si supieras que a mi las promesas me asquean,
pero creo que en el fondo lo sabes,
porque nunca me haz prometido nada.
Si supieras que la versión de mi,
antes de conocerte,
siempre fue la peor,
nunca fui yo.
De algún modo me gustaba estar contigo,
me sentía mas mía,
mas fuerte,
mas visible,
mas simpática.
Cuando estaba contigo
me convertía en marea,
me hacia luna,
me pintaba de supernova,
me disfrazaba de poeta,
y me enredaba los atardeceres al cabello.
Llegue a pensar en que perfume usar,
¿Te lo puedes creer?
Llegue a hablar de enamorarse,
de las historias sin finales (que yo antes tanto odiaba)
de los puntos suspensivos después de una despedida
y reviví cada momento de mi infancia
y reescribí cada momento de mi adolescencia,
y así fue como fui la mejor versión.
Y pensaran que esto ya no tiene sentido,
pero para mi siempre sera buen momento,
si se trata de hablarles de ti a las paredes.
viernes, 31 de enero de 2014
jueves, 30 de enero de 2014
El fantasma del espejo.
¿Quién podría no darse cuenta? Y aun así nadie lo nota.
¿Cómo puede existir un infierno tan grande y ser invisible para todos? Pero es que yo tengo este talento de cortarme las venas y seguir sonriendo.
He soltado carcajadas cuando me ha faltado la voz, he corrido cuando no puedo respirar, he escalado una montaña cuando tenía las piernas rotas y un hueco en el pecho.
¿Qué no podré hacer yo, que hecho hasta lo imposible por morir?
Vivir...
No puedo vivir sin este terror constante en la mirada y esta culpa que me hace caer de vez en cuando.
No puedo vivir teniendo que mirarla a los ojos todas las mañanas y tener que decirle con el corazón en la navaja "te he defraudado".
Ella me mira con repulsión. Ella me odia. Me odio.
Si los demás supieran que cada vistazo al espejo es una batalla mas dura por no matarme.
Si ellos vieran lo que yo veo...
Si ellos vieran la chica destrozada que me mira con desdén, la chica con incontables cicatrices en el cuerpo. Si ellos me vieran desde mis ojos se aterrarían.
Desde mis ojos ya no hay una chica, sino lo que queda de ella. Desde donde yo la observo es un monstruo.
La gorda anoréxica, la bulimica asquerosa, la inútil suicida...
Ellos no saben de las veces que me cosí la boca para no probar aquel pastel, de las veces que me pesaba la existencia en la columna y que ni siquiera podía conseguir que mis piernas me sostuvieran sin temblar.
Ellos no saben del ardor en mi garganta, de sangre que advertía que algo definitivamente andaba mal dentro de mi.
Ellos nunca entenderán la razón de mi sonrisa al sentir el frío quemar mi piel y hacerme temblar sin control, jamas sabrán lo que costo dejar atrás las cadenas de ser mujer para convertirme en un monstruo de encías sangrantes y piel translucida.
Ellos que saben de la vida bajo mi piel si jamas vieron la sangre correr por mis brazos, si nunca se imaginaron lo de las cuchillas debajo del colchón.
¿Cómo se atrevieron a decir que era una niña superficial? Que a mi de niña ya no me quedaba nada y de superficial ya ni siquiera me sentaba.
¿Cómo puede ser superficial querer morir, querer destrozarme a toda costa? Que en la muerte no hay esa belleza mundana a la que todos aspiran, si hubiera querido ser bella solo hubiera bastado correr en las mañanas y dejar los dulces. Pero yo ya no quería nada de eso, quería que nadie me mirara y ya ni siquiera me importaba el tono de mis labios, o que mis mejillas estuvieran lo suficientemente rosadas.
¿Quien se iba a fijar en una chica mutilada y de piel pálida y seca? ¿Quien iba a querer a la chica a la que se le caía el cabello, o a la chica que ya no podía correr sin correr el riesgo de caer al suelo?
A mi eso de la belleza ya no me fijaba, y eso de la belleza interior siempre me pareció una basura elitista. Eso de la belleza interior fue dicho por los dichosos elegidos de Afrodita para hacer sentir un poco mejor a los demás en la línea, pero eso no quiere decir que sea cierto.
Me queda de puta madre eso de la belleza interna porque entonces ya se por qué soy como el espejo me muestra, porque soy este monstruo mutilado que se mata de hambre.
Y después vinieron las pastillas que jamas hicieron que los terrores desaparecieran por las noches, no voy a negar que me hacían dormir mas de cuatro horas, pero jamas me salvaron en lo absoluto.
Después de las recetas medicas y las visitas al psiquiatra seguía siendo la misma loca que no podía verse como los demás le veía, la misma chica absurda que no encontraba un sentido en toda esta mierda. Pero ahora era un loca medicada y eso implicaba que tenia que sonreír mas y hablar menos de mis ganas de morir, porque uno de be saber que cuando estas con los psicóticos en la mano y dices que planeas suicidarte te mandan al psiquiátrico y yo ya estaba a dos pasos.
Y tuve que seguir sonriendo hasta que termine vomitando una realidad que no era mía, que nunca lo fue y definitivamente nunca lo seria. Termine hablando con las paredes de la muerte y de mis últimos respiros. Pero yo ya estaba tan jodida como mi propio estomago.
No creo que nadie hubiera sabido de las ganas que yo tenia de saltar de aquel edificio donde veía a mi psicóloga, nunca se hubieran imaginado pues les decía con una sonrisa "estoy bien" mientras me apuñalaba yo misma en la espalda y jugaba a no sentir nada en absoluto, aunque hubo un punto en el que ya no sentí nada.
Y he aprendido a maquillarme los sentimientos por miedo a que me quiten la libertad de estar libre de drogas, aunque esas ya parecen que se crean solas en mi cerebro pues me hacen alucinar de vez en cuando.
Desvió la mirada del espejo, con todos los fantasmas que me gritan para seguir alimentándose de mi, pero yo no volteo ni una sola vez, "mañana tendremos mas tiempo" les digo calando la sonrisa del día de hoy.
¿Cómo puede existir un infierno tan grande y ser invisible para todos? Pero es que yo tengo este talento de cortarme las venas y seguir sonriendo.
He soltado carcajadas cuando me ha faltado la voz, he corrido cuando no puedo respirar, he escalado una montaña cuando tenía las piernas rotas y un hueco en el pecho.
¿Qué no podré hacer yo, que hecho hasta lo imposible por morir?
Vivir...
No puedo vivir sin este terror constante en la mirada y esta culpa que me hace caer de vez en cuando.
No puedo vivir teniendo que mirarla a los ojos todas las mañanas y tener que decirle con el corazón en la navaja "te he defraudado".
Ella me mira con repulsión. Ella me odia. Me odio.
Si los demás supieran que cada vistazo al espejo es una batalla mas dura por no matarme.
Si ellos vieran lo que yo veo...
Si ellos vieran la chica destrozada que me mira con desdén, la chica con incontables cicatrices en el cuerpo. Si ellos me vieran desde mis ojos se aterrarían.
Desde mis ojos ya no hay una chica, sino lo que queda de ella. Desde donde yo la observo es un monstruo.
La gorda anoréxica, la bulimica asquerosa, la inútil suicida...
Ellos no saben de las veces que me cosí la boca para no probar aquel pastel, de las veces que me pesaba la existencia en la columna y que ni siquiera podía conseguir que mis piernas me sostuvieran sin temblar.
Ellos no saben del ardor en mi garganta, de sangre que advertía que algo definitivamente andaba mal dentro de mi.
Ellos nunca entenderán la razón de mi sonrisa al sentir el frío quemar mi piel y hacerme temblar sin control, jamas sabrán lo que costo dejar atrás las cadenas de ser mujer para convertirme en un monstruo de encías sangrantes y piel translucida.
Ellos que saben de la vida bajo mi piel si jamas vieron la sangre correr por mis brazos, si nunca se imaginaron lo de las cuchillas debajo del colchón.
¿Cómo se atrevieron a decir que era una niña superficial? Que a mi de niña ya no me quedaba nada y de superficial ya ni siquiera me sentaba.
¿Cómo puede ser superficial querer morir, querer destrozarme a toda costa? Que en la muerte no hay esa belleza mundana a la que todos aspiran, si hubiera querido ser bella solo hubiera bastado correr en las mañanas y dejar los dulces. Pero yo ya no quería nada de eso, quería que nadie me mirara y ya ni siquiera me importaba el tono de mis labios, o que mis mejillas estuvieran lo suficientemente rosadas.
¿Quien se iba a fijar en una chica mutilada y de piel pálida y seca? ¿Quien iba a querer a la chica a la que se le caía el cabello, o a la chica que ya no podía correr sin correr el riesgo de caer al suelo?
A mi eso de la belleza ya no me fijaba, y eso de la belleza interior siempre me pareció una basura elitista. Eso de la belleza interior fue dicho por los dichosos elegidos de Afrodita para hacer sentir un poco mejor a los demás en la línea, pero eso no quiere decir que sea cierto.
Me queda de puta madre eso de la belleza interna porque entonces ya se por qué soy como el espejo me muestra, porque soy este monstruo mutilado que se mata de hambre.
Y después vinieron las pastillas que jamas hicieron que los terrores desaparecieran por las noches, no voy a negar que me hacían dormir mas de cuatro horas, pero jamas me salvaron en lo absoluto.
Después de las recetas medicas y las visitas al psiquiatra seguía siendo la misma loca que no podía verse como los demás le veía, la misma chica absurda que no encontraba un sentido en toda esta mierda. Pero ahora era un loca medicada y eso implicaba que tenia que sonreír mas y hablar menos de mis ganas de morir, porque uno de be saber que cuando estas con los psicóticos en la mano y dices que planeas suicidarte te mandan al psiquiátrico y yo ya estaba a dos pasos.
Y tuve que seguir sonriendo hasta que termine vomitando una realidad que no era mía, que nunca lo fue y definitivamente nunca lo seria. Termine hablando con las paredes de la muerte y de mis últimos respiros. Pero yo ya estaba tan jodida como mi propio estomago.
No creo que nadie hubiera sabido de las ganas que yo tenia de saltar de aquel edificio donde veía a mi psicóloga, nunca se hubieran imaginado pues les decía con una sonrisa "estoy bien" mientras me apuñalaba yo misma en la espalda y jugaba a no sentir nada en absoluto, aunque hubo un punto en el que ya no sentí nada.
Y he aprendido a maquillarme los sentimientos por miedo a que me quiten la libertad de estar libre de drogas, aunque esas ya parecen que se crean solas en mi cerebro pues me hacen alucinar de vez en cuando.
Desvió la mirada del espejo, con todos los fantasmas que me gritan para seguir alimentándose de mi, pero yo no volteo ni una sola vez, "mañana tendremos mas tiempo" les digo calando la sonrisa del día de hoy.
miércoles, 29 de enero de 2014
Carta de regreso.
Se que prometí ya no escribirte
pero debo confesarte que cruce los dedos.
Se que es tarde para hablarte
pero cuando quieras puedes cerrar la puerta.
Si aun no la has cerrado
y aun así me das un minuto
o tres, porque no se cuantos me ocupe,
entonces déjame decirte
que no he conseguido el mejor libro
que me parece que si la mejor historia.
Sigo atrapada en Benedetti desde el año pasado
con su segundo inventario
y yo ya llevo el cuarto cuando hablo de ti,
y bueno solo te quería decir que he recordado,
que te he recordado.
Este regreso no era obligatorio
sin embargo
mi abrazo no ha encontrado su brazo,
ni su cuello,
ni el lugar donde terminar,
como siempre,
con un beso en la mejilla.
Pero tampoco mi mejilla ha encontrado beso.
Si te soy sincera nada tiene un lugar
desde que tu te fuiste.
¡Ya! ¡No digas nada!
Esta bien... yo me fui.
Pero tengo una buena razón,
tu te ibas a ir de todos modos,
con todos mis modos,
y manías,
y costumbres raras,
y yo sin ellas
¿que se suponía que iba a hacer?
Ya lo entiendo, es mi culpa
esperaba que me perdonaras.
Pero no vine a pedirte perdón,
y te asombrara mi petición.
He venido a decirte
que ya es hora que te vayas del todo
que te lleves todas tus cosas,
todas tus costumbres
y tus canciones favoritas,
y tus palabras extrañas,
porque ahora me están estorbando.
Tu cafetera no me deja tomar el te de la mañana,
tus cuerdas no me dejan afinar mi corazón,
tus complicación me arrastran los pies,
tu perfume me esta causando alergia,
pero lo que es mas urgente,
lo que quiero que lo saques
y a ver a donde te lo quieren
o donde le hacen un gran espacio
(porque te advierto que no cabe en tu auto)
es esto que me esta rompiendo las costillas
y que me hace puré el pulmón izquierdo
y que me esta dejando sin vacantes en el corazón.
Solo te advierto que le debes cuidar bien,
porque es un poco terco este sentimiento,
tiene una gran demanda de atención.
En verdad me disculpo por dejártelo en el buzón,
no me vengas a preguntar que cómo le he hecho
que yo ya aprendí varios trucos de magia.
Te resumo la historia:
le tuve que convencer con algo de mi sangre
y me vio llorar
y me vio romperme,
le tuve que decir que tu le cuidarías mejor,
y en verdad espero que lo hagas.
Cualquier duda,
no me vengas a preguntar,
que yo no sabría decirte.
Solo dale un té por la tarde
y cobija en el invierno
y no le dejes crecer en la primavera
que ya no sabrás donde ponerle.
Encuentra alguien que te diga que hacer con el,
y pagale con los besos que eran míos por derecho,
dale un abrazo de aquellos que solo se nos daban en las noches
y cántale nuestra canción,
con ella siempre empiezan los bueno días
y con ella también se escriben las mejores historias.
Y aquí esta,
te veré cuando vengas por el resto de las palabras.
pero debo confesarte que cruce los dedos.
Se que es tarde para hablarte
pero cuando quieras puedes cerrar la puerta.
Si aun no la has cerrado
y aun así me das un minuto
o tres, porque no se cuantos me ocupe,
entonces déjame decirte
que no he conseguido el mejor libro
que me parece que si la mejor historia.
Sigo atrapada en Benedetti desde el año pasado
con su segundo inventario
y yo ya llevo el cuarto cuando hablo de ti,
y bueno solo te quería decir que he recordado,
que te he recordado.
Este regreso no era obligatorio
sin embargo
mi abrazo no ha encontrado su brazo,
ni su cuello,
ni el lugar donde terminar,
como siempre,
con un beso en la mejilla.
Pero tampoco mi mejilla ha encontrado beso.
Si te soy sincera nada tiene un lugar
desde que tu te fuiste.
¡Ya! ¡No digas nada!
Esta bien... yo me fui.
Pero tengo una buena razón,
tu te ibas a ir de todos modos,
con todos mis modos,
y manías,
y costumbres raras,
y yo sin ellas
¿que se suponía que iba a hacer?
Ya lo entiendo, es mi culpa
esperaba que me perdonaras.
Pero no vine a pedirte perdón,
y te asombrara mi petición.
He venido a decirte
que ya es hora que te vayas del todo
que te lleves todas tus cosas,
todas tus costumbres
y tus canciones favoritas,
y tus palabras extrañas,
porque ahora me están estorbando.
Tu cafetera no me deja tomar el te de la mañana,
tus cuerdas no me dejan afinar mi corazón,
tus complicación me arrastran los pies,
tu perfume me esta causando alergia,
pero lo que es mas urgente,
lo que quiero que lo saques
y a ver a donde te lo quieren
o donde le hacen un gran espacio
(porque te advierto que no cabe en tu auto)
es esto que me esta rompiendo las costillas
y que me hace puré el pulmón izquierdo
y que me esta dejando sin vacantes en el corazón.
Solo te advierto que le debes cuidar bien,
porque es un poco terco este sentimiento,
tiene una gran demanda de atención.
En verdad me disculpo por dejártelo en el buzón,
no me vengas a preguntar que cómo le he hecho
que yo ya aprendí varios trucos de magia.
Te resumo la historia:
le tuve que convencer con algo de mi sangre
y me vio llorar
y me vio romperme,
le tuve que decir que tu le cuidarías mejor,
y en verdad espero que lo hagas.
Cualquier duda,
no me vengas a preguntar,
que yo no sabría decirte.
Solo dale un té por la tarde
y cobija en el invierno
y no le dejes crecer en la primavera
que ya no sabrás donde ponerle.
Encuentra alguien que te diga que hacer con el,
y pagale con los besos que eran míos por derecho,
dale un abrazo de aquellos que solo se nos daban en las noches
y cántale nuestra canción,
con ella siempre empiezan los bueno días
y con ella también se escriben las mejores historias.
Y aquí esta,
te veré cuando vengas por el resto de las palabras.
martes, 28 de enero de 2014
Debes saber algunas cosas.
Antes de conocerme debes saber algunas cosas:
Nunca aprendí a ser yo cuando tocaba el piano y nunca fui demasiado apasionada, según los maestros. La verdad, es que a mi me aterra dejar ver lo que siento.
No me gusta despertar temprano, pero a veces lo hago y ya no puedo volver a dormir.
Nunca me han gustado las segundas partes y tal vez es por ello lo de escapar antes de terminar.
Los domingos soy un poco mas extraña y nunca salgo por aquello de la presión del lunes, pero contigo haría una excepción al mes.
No me gusta conducir cuando hay alguien mas conmigo que también sabe hacerlo, puede que pienses que soy paranoica pero creo que criticaran mi manía de detenerme en los amarillos por la noche. Pero es que yo hago tiempo para no llegar a casa.
Tengo un par de libros que he intentado leer pero siempre me quedo a medias.
Guardo la carta de un viejo amor en el bolso, por si un día le encuentro y me dan ganas de vomitar las esperanzas caducadas. Se la devolveré.
Siempre he querido tener un gato, pero me he dado cuenta que soy alérgica a ellos. Aun así me detengo de vez en cuando a repartir caricias baratas a gatos callejeros.
Tengo 71 listas de canciones que tal ve nunca descargue, pero las tengo guardadas por si acaso.
Tengo un libro de cocina junto a mis discos, por si un día vivo sola, aunque se que nunca le abriré y terminare tomando algo de la nevera.
Tengo un tatuaje en la nuca que cambia de significado conforme la estación. Y hablando de estaciones nunca supe bien cuando terminaba una y empezaba la otra.
No canto muy bien el rock, pero me gusta hacerlo cuando estoy sola, aunque en realidad soy mas del country y del soul.
Solo he pagado por dos conciertos en mi vida y ha sido la misma banda.
Siempre he querido visitar Thailandia y aprender a tomar fotos de noche.
Debo confesar que para mi ningún dibujo que he hecho ha quedado bien, pero me he rendido en ellos por mi propio bien.
El te chai es mi favorito, pero siempre pediré un te verde, por aquello de la costumbre. Pero si hago una excepción contigo es que estoy disfrutando de tu compañía.
Las películas románticas nunca han sido mi fuerte, hacen que mis mejillas se vuelvan del color de mi cabello y que sienta una extraña presión en el estomago. Y eso me da vértigo.
Lo mas parecido a un diario que he tenido ha sido un poemario.
Nunca nadie me ha preguntado sobre mi día de la semana favorito, pero si tienes suerte te diría que es el Miércoles.
No soy de las personas de café negro por la mañana, yo lo prefiero los jueves por la tarde para sobrevivir al fin de semana.
Me he inventado una que otra alergia para evitar los alimentos que odio.
Los sábados solo tengo una pocas horas de vida, pero eso me basta para sobrellevar la tarde.
Siempre he querido convertir mi cuarto en un estudio, pero para eso me sobran muebles.
Vomitar me da sueño y dolor de cabeza por la mañana, pero es la mejor forma de huirle al insomnio.
Guardo 5 versiones de la misma historia en mis notas y empiezo a creer que debería dejarlas ir.
Tengo una maleta de costumbres autodestructivas, pero nunca aprendí a vivir sin ella. No me culpes, lo he estado intentado.
No creo poder advertirte lo suficiente, pero creo que he hecho bien en decirte que lo pienses dos veces antes de sonreírme, porque yo tengo un corazón que se adhiere fácilmente y que se sincroniza mas rápido de lo que yo quisiera.
Sobre aviso no hay engaño, no se aceptan devoluciones, pues mi corazón ya ha sido timado y saboteado.
Y ya esta, la decisión es tuya.
Pero por cualquier decisión que hayas tomado, yo me atare mi estrella al hombro, esta vez no quiero que me deje solo la noche.
Nunca aprendí a ser yo cuando tocaba el piano y nunca fui demasiado apasionada, según los maestros. La verdad, es que a mi me aterra dejar ver lo que siento.
No me gusta despertar temprano, pero a veces lo hago y ya no puedo volver a dormir.
Nunca me han gustado las segundas partes y tal vez es por ello lo de escapar antes de terminar.
Los domingos soy un poco mas extraña y nunca salgo por aquello de la presión del lunes, pero contigo haría una excepción al mes.
No me gusta conducir cuando hay alguien mas conmigo que también sabe hacerlo, puede que pienses que soy paranoica pero creo que criticaran mi manía de detenerme en los amarillos por la noche. Pero es que yo hago tiempo para no llegar a casa.
Tengo un par de libros que he intentado leer pero siempre me quedo a medias.
Guardo la carta de un viejo amor en el bolso, por si un día le encuentro y me dan ganas de vomitar las esperanzas caducadas. Se la devolveré.
Siempre he querido tener un gato, pero me he dado cuenta que soy alérgica a ellos. Aun así me detengo de vez en cuando a repartir caricias baratas a gatos callejeros.
Tengo 71 listas de canciones que tal ve nunca descargue, pero las tengo guardadas por si acaso.
Tengo un libro de cocina junto a mis discos, por si un día vivo sola, aunque se que nunca le abriré y terminare tomando algo de la nevera.
Tengo un tatuaje en la nuca que cambia de significado conforme la estación. Y hablando de estaciones nunca supe bien cuando terminaba una y empezaba la otra.
No canto muy bien el rock, pero me gusta hacerlo cuando estoy sola, aunque en realidad soy mas del country y del soul.
Solo he pagado por dos conciertos en mi vida y ha sido la misma banda.
Siempre he querido visitar Thailandia y aprender a tomar fotos de noche.
Debo confesar que para mi ningún dibujo que he hecho ha quedado bien, pero me he rendido en ellos por mi propio bien.
El te chai es mi favorito, pero siempre pediré un te verde, por aquello de la costumbre. Pero si hago una excepción contigo es que estoy disfrutando de tu compañía.
Las películas románticas nunca han sido mi fuerte, hacen que mis mejillas se vuelvan del color de mi cabello y que sienta una extraña presión en el estomago. Y eso me da vértigo.
Lo mas parecido a un diario que he tenido ha sido un poemario.
Nunca nadie me ha preguntado sobre mi día de la semana favorito, pero si tienes suerte te diría que es el Miércoles.
No soy de las personas de café negro por la mañana, yo lo prefiero los jueves por la tarde para sobrevivir al fin de semana.
Me he inventado una que otra alergia para evitar los alimentos que odio.
Los sábados solo tengo una pocas horas de vida, pero eso me basta para sobrellevar la tarde.
Siempre he querido convertir mi cuarto en un estudio, pero para eso me sobran muebles.
Vomitar me da sueño y dolor de cabeza por la mañana, pero es la mejor forma de huirle al insomnio.
Guardo 5 versiones de la misma historia en mis notas y empiezo a creer que debería dejarlas ir.
Tengo una maleta de costumbres autodestructivas, pero nunca aprendí a vivir sin ella. No me culpes, lo he estado intentado.
No creo poder advertirte lo suficiente, pero creo que he hecho bien en decirte que lo pienses dos veces antes de sonreírme, porque yo tengo un corazón que se adhiere fácilmente y que se sincroniza mas rápido de lo que yo quisiera.
Sobre aviso no hay engaño, no se aceptan devoluciones, pues mi corazón ya ha sido timado y saboteado.
Y ya esta, la decisión es tuya.
Pero por cualquier decisión que hayas tomado, yo me atare mi estrella al hombro, esta vez no quiero que me deje solo la noche.
lunes, 27 de enero de 2014
Carencias.
Cuando creí que mi costumbre de buscarme completa había terminado apareció el con un puto motivo para hacerme pensar que la primavera no era mía por nacimiento.
Halló la manera de tentarme a hacer casting en su piel con la única razón de verme envuelta de un pecho mas amplio que el mio.
Yo no sabia su nombre pero el ya se sabia mis debilidades de memoria y conocía mis inquietudes como su película favorita, pero yo no sabia su nombre, eso no olvides.
Me dijo con una media sonrisa tu apellido, que encajaba perfecto con el mio, como si el no supieras que me iba enamorar de el.
Pedí perdón a los cuatro vientos por querer emprender de nuevo mi búsqueda, porque ya sabes que esa clase de cosas siempre terminan por arracancarme alguna pieza necesaria. Pero yo estaba dispuesta a pasar por las carencias, de nuevo, sin protestar.
Mis días se convirtieron en mañanas sin hablarle y tardes de amarle, o de jugar a que me no me gustaba cada estúpido detalle de su andar.
Antes de amanecer me podías encontrar cepillando mi cabello, ¿te lo puedes creer?
Y antes de que yo me diera cuenta me encontré resulta en los brazos de un cuerpo ajeno al mio, me encontré poeta en unos ojos marrones que me hacían temblar.
Antes de lo pude prever fui una naufraga en una boca que no era la mía pero que encaja perfecta en la mía, como el mas secreto rompecabezas, porque así eramos, secreto.
Fui cromática. Fui la virgen y la prostituta, fui el arma y la flor, fui la luna y el sol, el hielo y el fuego, la noche y la mañana. Fui yo, por primera vez, fui yo.
Y fui una gilipollas con la mitad del corazón en guerra y la otra mitad en jardín de amapolas.
Y me enamore del chico sin rosas, aunque tampoco las esperaba, del chico de las palabras extrañas y coincidencias mas como "destino".
Una tarde cualquiera me mire al espejo y por primera vez me gusto lo que vi, y supe que era su obra. Que eso que veía frente a mi era la primavera creciendo en el invierno, y eso fui con el.
Halló la manera de tentarme a hacer casting en su piel con la única razón de verme envuelta de un pecho mas amplio que el mio.
Yo no sabia su nombre pero el ya se sabia mis debilidades de memoria y conocía mis inquietudes como su película favorita, pero yo no sabia su nombre, eso no olvides.
Me dijo con una media sonrisa tu apellido, que encajaba perfecto con el mio, como si el no supieras que me iba enamorar de el.
Pedí perdón a los cuatro vientos por querer emprender de nuevo mi búsqueda, porque ya sabes que esa clase de cosas siempre terminan por arracancarme alguna pieza necesaria. Pero yo estaba dispuesta a pasar por las carencias, de nuevo, sin protestar.
Mis días se convirtieron en mañanas sin hablarle y tardes de amarle, o de jugar a que me no me gustaba cada estúpido detalle de su andar.
Antes de amanecer me podías encontrar cepillando mi cabello, ¿te lo puedes creer?
Y antes de que yo me diera cuenta me encontré resulta en los brazos de un cuerpo ajeno al mio, me encontré poeta en unos ojos marrones que me hacían temblar.
Antes de lo pude prever fui una naufraga en una boca que no era la mía pero que encaja perfecta en la mía, como el mas secreto rompecabezas, porque así eramos, secreto.
Fui cromática. Fui la virgen y la prostituta, fui el arma y la flor, fui la luna y el sol, el hielo y el fuego, la noche y la mañana. Fui yo, por primera vez, fui yo.
Y fui una gilipollas con la mitad del corazón en guerra y la otra mitad en jardín de amapolas.
Y me enamore del chico sin rosas, aunque tampoco las esperaba, del chico de las palabras extrañas y coincidencias mas como "destino".
Una tarde cualquiera me mire al espejo y por primera vez me gusto lo que vi, y supe que era su obra. Que eso que veía frente a mi era la primavera creciendo en el invierno, y eso fui con el.
jueves, 23 de enero de 2014
Lo que nunca te dije.
A estas horas me llega la honestidad golpeando el costado y creo que debería decirte una cuantas cosas, creo que debes saber de los insomnios y de los planes que nos tenia y que jamas me atreví a proponerte.
Espero que recuerdes cuando no pude soltarte, me temblaban las manos por hacerte sentir todos las oportunidades que había dejado pasar, quería mostrarte todos los sentimientos que escondía bajo la piel.
¿Recuerdas esa noche de Marzo? Bueno... en realidad no tenia frió, solo eran nervios. Esa noche termine desnudando mi vida para ti, te regale mi pasado y me diste una sonrisa que jamas había visto antes y una historia graciosa que ahora provoca una avalancha en mi estomago. No sabes cuantas cosas mas tenia por decirte, pero ya sabes que el tiempo siempre se nos viene encima.
No se si recuerdas la primera vez que nuestras coincidencias decidieron volverse casualidades y después de eso solo buscábamos la manera de tropezar. Debo confesar que estaba mas nerviosa de lo que mis piernas aparentaban y que cuando te volteaste no pude evitar una sonrisa que hizo que mis mejillas dolieran.
Recuerdo que tu cabello me parecía algo tonto y las manías que tenias al hablar siempre me sacaban de quicio y después añadías ese acento extraño al decir ciertas palabras que jamas había escuchado en otras personas y que en ti sonaban tan correctas. Te podría haber dicho que me encantaba cuando me preguntabas el significado de alguna que no habías escuchado antes, pero ya sabes que a mi se me pasan mucho las cosas que te quiero decir porque me distraen esos ojos marrones tan comunes pero que en ti hacen un efecto diferente, como a poesía.
Y después hablamos de lo bonito de los atardeceres y del mar y las estrellas, de la forma en que la luna se volvía tan bella cuando las nubes le perfilaban, hablamos del ruido de un motor que parecía un ronroneo del gato mas feo y de olores que no sabíamos que eran, de los largos paseos por carretera y del viento en las mejillas y de otras cosas tontas que nadie parece prestarles atención. Pero a ti y ami nos gustaban, tanto como tu soñabas fotografiar el brillo de los ojos mas sinceros y yo lo quería dibujar.
El primer día de mi vida siempre fue algo parecido a tu voz, sentí que nací la mañana que tocaste mi cabello y me sentí ciega hasta que vi el lunar de detrás de tu oreja. Sentía que apenas había despertado la primera vez que te escuche tu voz después de dormir la siesta, porque soñando ya estaba mientras te veía dormir.
Sabes, ahora no me importarían unas cuantas pecas en mis mejillas por compartir el sol contigo, no me vendría mal el calor de tu risa en esta tarde de enero, y agradecería mucho tu mano sosteniendo la mía mientras te leo mi poema favorito.
Nunca te dije que pase de quererte a odiarte, de amarte a aborrecer no poder olvidarte, pase por la ansiedad de tenerte justo enfrente y no poder decirte lo que ya tenia en la punta de la lengua a la desesperación de verte otra vez marchándote como siempre.
Y ahora ya esta, ya lo sabes... y no. Lo que no sabes es que las circunstancias no están a mi favor, ni el día, ni el mes y tal vez la vida tampoco. Pero me basta con que lo sepas.
Espero que recuerdes cuando no pude soltarte, me temblaban las manos por hacerte sentir todos las oportunidades que había dejado pasar, quería mostrarte todos los sentimientos que escondía bajo la piel.
¿Recuerdas esa noche de Marzo? Bueno... en realidad no tenia frió, solo eran nervios. Esa noche termine desnudando mi vida para ti, te regale mi pasado y me diste una sonrisa que jamas había visto antes y una historia graciosa que ahora provoca una avalancha en mi estomago. No sabes cuantas cosas mas tenia por decirte, pero ya sabes que el tiempo siempre se nos viene encima.
No se si recuerdas la primera vez que nuestras coincidencias decidieron volverse casualidades y después de eso solo buscábamos la manera de tropezar. Debo confesar que estaba mas nerviosa de lo que mis piernas aparentaban y que cuando te volteaste no pude evitar una sonrisa que hizo que mis mejillas dolieran.
Recuerdo que tu cabello me parecía algo tonto y las manías que tenias al hablar siempre me sacaban de quicio y después añadías ese acento extraño al decir ciertas palabras que jamas había escuchado en otras personas y que en ti sonaban tan correctas. Te podría haber dicho que me encantaba cuando me preguntabas el significado de alguna que no habías escuchado antes, pero ya sabes que a mi se me pasan mucho las cosas que te quiero decir porque me distraen esos ojos marrones tan comunes pero que en ti hacen un efecto diferente, como a poesía.
Y después hablamos de lo bonito de los atardeceres y del mar y las estrellas, de la forma en que la luna se volvía tan bella cuando las nubes le perfilaban, hablamos del ruido de un motor que parecía un ronroneo del gato mas feo y de olores que no sabíamos que eran, de los largos paseos por carretera y del viento en las mejillas y de otras cosas tontas que nadie parece prestarles atención. Pero a ti y ami nos gustaban, tanto como tu soñabas fotografiar el brillo de los ojos mas sinceros y yo lo quería dibujar.
El primer día de mi vida siempre fue algo parecido a tu voz, sentí que nací la mañana que tocaste mi cabello y me sentí ciega hasta que vi el lunar de detrás de tu oreja. Sentía que apenas había despertado la primera vez que te escuche tu voz después de dormir la siesta, porque soñando ya estaba mientras te veía dormir.
Sabes, ahora no me importarían unas cuantas pecas en mis mejillas por compartir el sol contigo, no me vendría mal el calor de tu risa en esta tarde de enero, y agradecería mucho tu mano sosteniendo la mía mientras te leo mi poema favorito.
Nunca te dije que pase de quererte a odiarte, de amarte a aborrecer no poder olvidarte, pase por la ansiedad de tenerte justo enfrente y no poder decirte lo que ya tenia en la punta de la lengua a la desesperación de verte otra vez marchándote como siempre.
Y ahora ya esta, ya lo sabes... y no. Lo que no sabes es que las circunstancias no están a mi favor, ni el día, ni el mes y tal vez la vida tampoco. Pero me basta con que lo sepas.
miércoles, 15 de enero de 2014
Ya no se quien soy.
Se que es tarde, pero tu sabes que yo nunca me he sincronizado con los relojes. Espero no molestarte, solo quería despedirme de ti... y de mi.
Te tengo que confesar que desde que tu ya no estabas mi sol se fue con tu voz y me dejo algo que parece que es invierno, pero no me da bastante frió.
Creo que ya te conoces esta historia, pero nunca pensé que fuera a llegar a ser tan literal el decir que sin ti ya no soy yo, pero es la verdad. Me gustaría decirte que ya no pienso en ti en lo absoluto, pero te mentiría, aunque no seria la primera vez.
Antes de que te marches del todo con mi todo, te debo decir que te llevas mis mejores poemas en tus ojos y mis mas bonitas canciones en tu pelo, que en general te llevas mi vida y toda mi existencia contigo.
Tengo que decirte que si te cancele a dos horas no era porque tuviera otro compromiso mas importante, pues no hay nada mas importante, pero me paralice aterrada al imaginarme frente a ti y no me creí capaz de no decirte cuanto me gustaba la manera en la que hablabas y movías las manos .
Lamento que todos hayan sabido de las cosas bonitas que sentía y de todas las palabras que te quería decir menos tu, no sabes cuanto me hubiera gustado ser mas valiente y dártelos solamente a ti.
Cuida bien de mis manías y de mis costumbres raras por la mañana y no dejes escapar a mis instintos suicidas por la noche que ellos si aprendieron a volver y siempre con cierto nivel de experiencia.
Si crees que es coincidencia empezar a hablar de repente cuando conduces, no lo es, es solo otras de mis costumbres que se van contigo. Pero cuida bien de ella, que te puede dar las mejores ideas que hayas tenido.
A estas alturas ya no se quien soy sin ti, sin todas mis palabras que terminaban por buscarte o sin todas las canciones que de algún modo hallaban la manera de rimar con tu nombre y coincidir con tu sonrisa. Jamas encontrare unos ojos que llenen el vació que han dejado los tuyos o una voz que tenga tanto poder sobre mi piel, ni una risa que haga que la piel de mis brazos se erice, mucho menos un tacto que me provoque escalofríos. Pero nunca pretendí encontrar uno igual, pues si lo hago tal vez termine por ponerle tu apellido y buscarle todo ese desorden de letras que tu me causabas, y eso nadie mas me lo podrá ofrecer y a nadie mas se lo podría dar.
Si algún día vuelvo a crear otra versión de mi sin ti, entonces no te decepciones, pues jamas sera como la que te llevaste. Siempre fui la mejor versión de mi a tu lado...
Terminare por despedirme por ultima vez de ti, ahora definitivamente. Mi ultima recomendación es que nunca dejes que mi corazón se hiele, porque el solo estará latiendo para darte las mas bonitas palabras cuando mas las necesites, solo te pide una canción al día o un "¿cómo estas?" aunque no te interese un poquito la respuesta.
La próxima vez que me veas tal vez seras tu el que tenga que echarme de menos o el que tena que venir a despedirse.
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